El Reino de las Arenas de Super Mario Odyssey es uno de esos escenarios que parecen sencillos hasta que intentas vaciarlo de verdad. Aquí te explico qué papel juegan sus energilunas, cómo conviene recorrerlo y qué cambia cuando vuelves con la historia avanzada, para que el desierto no se convierta en una lista interminable de vueltas inútiles.
Lo esencial para leer este reino por capas y no a ciegas
- El desierto premia la exploración vertical tanto como la horizontal.
- En total, el reino reúne 89 energilunas, pero no todas salen al primer paso.
- La primera visita sirve para avanzar, pero no para cerrar el mapa al 100 %.
- Tras la historia y la Roca Lunar aparecen tandas nuevas que cambian el recorrido.
- Si ordenas la ruta por zonas, ahorras tiempo y reduces repeticiones.
Por qué este reino exige otra forma de jugar
Nintendo lo presenta como un reino amplio, de dunas y ruinas, pensado para explorarlo con calma, y esa idea se nota en cada esquina. Yo no lo jugaría como un escenario de carrera directa: aquí gana quien mira arriba, abajo y a los lados antes de lanzarse a saltar.
La clave está en que las energilunas del Reino de las Arenas no se reparten de forma uniforme. Algunas están a simple vista, otras dependen de activar mecanismos, conversar con personajes concretos o resolver pequeñas cadenas de acciones que parecen secundarias hasta que te das cuenta de que forman parte del diseño del lugar.
Eso cambia bastante la lectura del mapa. Si entras pensando que todo se resuelve con avanzar en línea recta, pierdes tiempo. Si asumes que el reino funciona por capas, cada pasada empieza a tener sentido. Y precisamente por eso conviene entender primero cómo se distribuye el botín antes de intentar limpiarlo entero.
Cómo se reparten las energilunas y cuándo merece la pena volver
La cifra útil aquí no es solo el total, sino el momento en que cada bloque aparece. GuíasNintendo lo desglosa en 89 energilunas para este reino, repartidas entre la primera visita, una pieza vinculada a otro reino, la poshistoria y el tramo que se abre tras la Roca Lunar.
| Fase | Qué desbloquea | Qué conviene hacer |
|---|---|---|
| Primera visita | 61 energilunas accesibles desde el inicio del reino | Avanza la historia y recoge las visibles, sobre todo las que están en altura o junto a ruinas. |
| Vinculada a otro reino | 1 energiluna depende de una acción fuera del Reino de las Arenas | Anótala, pero no rompas el ritmo por ella si tu objetivo es limpiar la zona en orden. |
| Tras completar la historia | 7 energilunas nuevas | Revisa personajes, accesos cerrados y rincones que antes no tenían sentido volver a pisar. |
| Después de la Roca Lunar | 20 energilunas adicionales | Haz una pasada completa; aquí es donde el mapa cambia de verdad. |
Yo suelo pensar este reino en tres momentos claros: avanzar, volver y rematar. Si mezclas las tres fases en una sola sesión, lo normal es que acabes repitiendo trayectos sin necesidad. En cambio, si asumes desde el principio que hay recompensas reservadas para más tarde, el recorrido se vuelve mucho más limpio. Con esa foto mental, la ruta deja de parecer caótica y pasa a ser un circuito.

Las rutas que mejor funcionan cuando quieres limpiar el mapa
Si yo tuviera que hacer una pasada eficiente, empezaría por lo que se ve desde el núcleo del reino y seguiría por altura antes de perderme en la arena abierta. El desierto engaña porque parece plano, pero en realidad castiga más a quien no sube que a quien no corre.
- Empieza por el centro: recoge primero las energilunas que ves desde la zona principal, porque te sirven como anclas para orientarte.
- Sube antes de alejarte: muchas recompensas están mejor colocadas en torres, cornisas o estructuras que se leen desde arriba.
- Baja a interiores y pasajes: el subsuelo y las estancias cerradas suelen esconder objetivos que no aparecen en una ruta superficial.
- Habla con todo lo que parezca interactivo: personajes, mecanismos y capturas temporales resuelven más de lo que parece en una primera lectura.
Si solo quieres avanzar, no hace falta obsesionarse con cada esquina. Lo útil es marcar mentalmente qué queda visible, qué requiere otra fase y qué depende de volver cuando el reino ya está más abierto. Esa disciplina ahorra más tiempo que cualquier atajo improvisado, y te deja listo para la parte que de verdad cambia el mapa.
Qué cambia cuando terminas la historia y rompes la Roca Lunar
Cuando acabas la historia principal, el Reino de las Arenas deja de ser solo un espacio de transición y se convierte en una zona que merece una revisión seria. Aparecen 7 energilunas más, y la sensación general es que el reino ya no se lee igual: algunas rutas que antes parecían decorativas pasan a ser útiles, y ciertos rincones que ignoraste cobran sentido por fin.
La Roca Lunar remata ese giro. Con las 20 energilunas adicionales, el mapa se comporta casi como una versión nueva del mismo lugar. Yo aquí no improvisaría: haría un barrido completo, revisando exteriores, interiores, conversaciones pendientes y cualquier punto donde antes hubiera un bloqueo narrativo o mecánico.
La lección práctica es simple: no trates esta fase como un extra anecdótico. En realidad, es donde se gana buena parte de la limpieza total del reino. Y justo ahí aparecen también los errores que más tiempo consumen.
Los fallos que más tiempo te hacen perder en este desierto
- Intentar vaciar el reino en la primera visita: te obliga a repetir rutas y te hace perseguir objetivos que todavía no están disponibles.
- Ignorar la verticalidad: en este reino, mirar solo al suelo es una forma rápida de perder energilunas visibles.
- No registrar lo que depende de otros lugares: una pieza ligada a otro reino no merece romper tu ritmo si todavía estás limpiando esta zona.
- Olvidar la poshistoria: después de terminar la historia principal cambian suficientes cosas como para justificar una segunda pasada completa.
- Dejar la Roca Lunar para el final “cuando sobre tiempo”: en realidad es una fase distinta, no un añadido menor.
Yo diría que el error más caro es confundir “ya pasé por aquí” con “ya he visto todo lo que este reino ofrece”. En el Reino de las Arenas eso casi nunca es verdad. Si lo lees por capas, cada vuelta rinde más que la anterior, y el 100 % deja de parecer una tortura.
La forma más limpia de cerrar el Reino de las Arenas
Si mi objetivo fuera completar esta zona sin desperdiciar tiempo, la atacaría en tres pasadas muy concretas. La primera, para avanzar y marcar lo evidente. La segunda, después de la historia, para recoger lo que se desbloquea por progreso. La tercera, tras la Roca Lunar, para cerrar los huecos restantes con el mapa ya reconfigurado.
- Primera pasada: historia y energilunas visibles.
- Segunda pasada: revisita de NPCs, accesos cerrados y rutas altas.
- Tercera pasada: limpieza final, con el reino ya cambiado.
Con esa estructura, el desierto deja de sentirse disperso y pasa a funcionar como un rompecabezas legible. Esa es, para mí, la manera más sensata de entender las energilunas del Reino de las Arenas: no como un listado infinito, sino como un recorrido que recompensa la observación, el orden y una segunda mirada bien hecha.