Nine Sols mezcla plataformas 2D, exploración interconectada y un combate que castiga los errores, pero lo interesante no es solo su etiqueta. La clave está en cómo une la precisión del soulslike con una progresión tipo metroidvania y una capa de rol que te deja ajustar el estilo de juego. Si te interesa saber qué ofrece de verdad, dónde brilla y qué debes esperar antes de lanzarte a él, aquí va lo importante.
Lo esencial para situarlo bien
- Es un metroidvania de acción con un combate muy centrado en el desvío y el aprendizaje de patrones.
- La capa RPG existe, pero no gira alrededor de estadísticas desbordadas; importa más cómo mejoras tu forma de pelear.
- Su mundo taopunk combina fantasía asiática, ciencia ficción y una dirección artística muy marcada.
- Exige paciencia: quien quiera aporrear botones se va a chocar con un muro.
- Encaja mejor con quien disfruta de bosses exigentes, exploración con sentido y una ambientación muy cuidada.
Cómo entender su mezcla de géneros
Yo lo pondría en esta frontera: un metroidvania de acción con ADN soulslike y una progresión de RPG ligera. No busca ser un RPG clásico ni un hack and slash de reflejos vacíos; su objetivo es que la exploración, el combate y la mejora del personaje se empujen entre sí.
| Capa | Qué aporta | Qué siente el jugador |
|---|---|---|
| Metroidvania | Mapa interconectado, rutas bloqueadas y habilidades que abren nuevos caminos | Exploras, vuelves atrás y entiendes el escenario como un rompecabezas vivo |
| Soulslike | Combate exigente, aprendizaje de patrones y castigo al error | Cada pelea importa y los jefes no se resuelven por inercia |
| RPG ligero | Mejoras, habilidades nuevas y cierta personalización del avance | Notas que el personaje evoluciona, pero sin ahogarte en números |
La consecuencia práctica es clara: no estás ante un juego que dependa solo de la exploración ni ante uno que viva solo del combate. Funciona porque ambos planos se corrigen entre sí, y porque la progresión te da herramientas sin convertir la experiencia en una hoja de cálculo. Con ese marco claro, lo importante pasa a ser cómo se juega de verdad.

El combate es donde se gana o se pierde la partida
La primera impresión puede engañar, porque el juego entra por los ojos como un action-platformer elegante, pero el corazón está en el ritmo de los enfrentamientos. Aquí el desvío preciso no es un adorno; es la base del sistema. Si lees bien al enemigo, respondes en el momento justo y aprovechas la apertura, la pelea se vuelve limpia y hasta elegante.
Lo importante es que no premia la agresión ciega. Premia la lectura, el control del espacio y la disciplina. En un soulslike bien construido, el error no solo castiga: también enseña, y este hace precisamente eso.
- Desvío con intención: no basta con sobrevivir; hay que desactivar la presión del enemigo.
- Aprendizaje de patrones: los jefes se entienden por repetición y observación, no por suerte.
- Ventanas de castigo: atacar en el momento correcto vale más que insistir sin pausa.
- Control del ritmo: el juego te obliga a pasar de la urgencia al cálculo.
Eso tiene una ventaja muy concreta: cuando por fin dominas una pelea, la victoria se siente merecida. Y también tiene una consecuencia obvia: si vienes buscando un combate relajado, aquí vas a encontrar una curva de aprendizaje bastante seria. Esa exigencia hace que la progresión tenga otra lectura, porque cada mejora se nota en combate y no solo en una hoja de personaje.
La progresión tiene más peso del que parece
La parte de rol no está puesta para decorar. A lo largo de la aventura obtienes mejoras, nuevas habilidades y apoyo de personajes que amplían tus opciones o abren caminos que antes no estaban disponibles. Esa es una de las razones por las que el juego funciona tan bien como metroidvania: la exploración no consiste solo en mirar el mapa, sino en regresar a zonas conocidas con herramientas nuevas.
Yo aquí veo una decisión inteligente de diseño. En lugar de convertirte en un personaje que crece solo por estadísticas, el juego te hace sentir más competente porque entiendes mejor el sistema. Eso es muy distinto. No cambias únicamente números; cambias la manera de encarar el combate y de leer el escenario.
- Más movilidad y más opciones: el avance desbloquea rutas y momentos de ventaja.
- Mejoras con impacto real: no se notan solo en teoría, sino en cómo sobrevives y rematas.
- Personalización moderada: hay margen para adaptar tu estilo, pero sin perder claridad.
- Exploración con retorno: volver atrás no es relleno, sino parte del progreso.
Ese equilibrio es importante porque evita dos extremos muy comunes: el metroidvania que solo alarga el mapa y el RPG que te da demasiadas cifras y poca identidad. Aquí la progresión sirve para sostener la acción, no para sustituirla. Y precisamente por eso el mundo necesita tener personalidad propia.
El mundo taopunk es más que decoración
Uno de los mayores aciertos del juego está en su universo. La mezcla de taoísmo, fantasía asiática y ciencia ficción no se queda en un eslogan; se siente en la arquitectura, en los enemigos, en la iconografía y en el tono general de la aventura. Ese cruce, que suele llamarse taopunk, le da una identidad muy distinta a la del típico metroidvania oscuro de inspiración genérica.
La dirección artística acompaña muy bien ese planteamiento. Los escenarios dibujados a mano y el gusto por las secuencias visuales hacen que el recorrido tenga un peso propio, incluso cuando el juego baja el ritmo. Y eso importa más de lo que parece, porque un soulslike 2D necesita algo más que dificultad para quedarse en la memoria: necesita atmósfera.
La historia también ayuda. El viaje del protagonista, movido por la venganza y por la necesidad de entender un mundo roto, encaja con el tipo de experiencia que propone el combate. No está ahí para rellenar huecos; está para dar contexto a por qué todo resulta tan tenso y tan fragmentado. Cuando un juego de acción hace bien esto, la exploración gana sentido y el combate deja de sentirse aislado. Por eso merece la pena pensar también en a quién le va a sentar bien la experiencia.
A quién se lo recomiendo y qué conviene asumir antes de empezar
Si te gustan los juegos que piden precisión, memoria y paciencia, aquí hay mucho que disfrutar. Si, en cambio, prefieres la improvisación constante, las build rotísimas o el combate que perdona casi todo, probablemente lo vas a encontrar más áspero de la cuenta.
| Te va a gustar si | Conviene pensarlo dos veces si |
|---|---|
| Disfrutas aprendiendo jefes y repitiendo combates hasta dominarlos | Te desespera morir varias veces antes de entender un patrón |
| Te atraen los metroidvania con mapa que se abre poco a poco | Quieres libertad total desde el principio |
| Te interesa una ambientación fuerte y reconocible | Necesitas un mundo más neutro y menos estilizado |
| Buscas una capa de rol que sume sin complicarlo todo | Esperas un RPG profundo con infinitas combinaciones |
En Steam, la versión de PC ofrece textos y subtítulos en español de España, algo que para el público de este sitio importa bastante más que una simple lista de plataformas. Y, en términos generales, el juego está ya bien asentado en PC y consolas, así que no depende de la novedad para justificarse.
- Lo mejor que ofrece: combate exigente, identidad visual clara y progresión bien medida.
- Lo que menos perdona: la prisa, el despiste y la costumbre de jugar en automático.
- La mejor expectativa posible: entrar sabiendo que es una obra de aprendizaje, no de paseo.
Mi recomendación es simple: si buscas un metroidvania que no se limite a copiar fórmulas y que además trate el combate con ambición, merece estar muy arriba en tu lista. Si tu prioridad es relajarte, quizá no sea el encaje ideal. Esa honestidad es justo lo que hace que el juego funcione para el público correcto y se vuelva frustrante para el incorrecto.
Lo que deja cuando se apaga la pantalla
Lo más interesante de esta obra no es solo que mezcle géneros, sino que entiende por qué debe mezclarlos. El componente soulslike da tensión, el metroidvania da estructura y la capa RPG aporta sensación de avance sin romper el ritmo. Cuando las tres piezas encajan, el resultado no parece una suma de modas, sino una propuesta con personalidad propia.
Si me preguntas qué me quedo yo, diría que con dos cosas: la claridad de su combate y la fuerza de su mundo. No siempre hace falta reinventar todo; a veces basta con afinar bien cada decisión y sostenerla con coherencia. Aquí eso se nota, y mucho.
Por eso lo leería como una opción muy seria para quien quiere un juego 2D exigente, con narrativa de peso y una identidad visual que no se borra al cerrar la partida.